En principio, las técnicas para trabajar con un texto humorístico, una viñeta o la actuación de un cómico no se diferencian en lo sustancial de las que utilizamos con otros textos, imágenes o muestras audiovisuales. Sin embargo, el humor posee una característica que lo hace único: cuanto más se lo explica (y mejor se lo entiende)... más se corre el riesgo de que su gracia o su «chispa» desaparezca.
Como es sabido, la intuición y la rapidez juegan un papel fundamental en la comprensión y disfrute del humor. Ante este problema, se pueden tomar las siguientes soluciones:
Por paradójico que parezca, no deberíamos revelar de antemano que nuestro material es humorístico (diciendo, por ejemplo: «os vais a reír un montón con lo que os traigo») porque de ese modo creamos una expectativas que en caso de no verse cumplidas dañarán el desarrollo y la percepción de la tarea. ¿Por qué no dejar que los aprendientes mismos descubran y generen la comicidad? Además, la alegría y la risa no son el objetivo de la tarea, sino dos de sus (espléndidos) efectos.
Proponer actividades preliminares (o sea, previas a la realización de la tarea) de activación y ampliación de conocimientos. En esta primera fase, se deberán trabajar las dificultades de la muestra (sin que todavía la conozcan), sobre todo cuando son de orden lingüístico (juegos de palabras,
dobles sentidos...). Podemos trabajar diversos aspectos con el humor. Respecto a este punto: no deberíamos agotar o abarcar todas las posibilidades de la muestra sino centramos principalmente en una de ellas, lo que servirá sin duda para relativizar algunas de las dificultades.
En cuanto a la selección de materiales, consideramos de enorme importancia que se evalúe antes de ser llevada al aula la dificultad y la potencial polémica de la muestra y se establezca con claridad el objetivo de su utilización. Creemos útil sistematizar, a continuación, parámetros, conocidos por todos, que deben tenerse muy en cuenta. Una puntuación alta en muchos o gran parte de estos parámetros haría desanconsejable la utilización de la muestra:
a) Dificultad de comprensión: (Parámetros) 1. Juegos y creación de palabras; 2. Español coloquial o formal (principalmente léxico); 3. Fonética y entonación; 4. Signos no verbales (gestos, etc.); 5. Incongruencias (incluimos los dobles sentidos y la ironía); 6. Contenidos referentes a la actualidad (televisiva, política, socioeconómica, etc.) o al pasado histórico; 7. Conocimientos culturales (comportamientos, creencias, etc.).
b) Polémica: (Parámetros) 1. Burla cruel; 2. Estereotipos irrespetuosos; 3. Crítica destructiva. Este lenguaje es desaconsejable pues podría resultar «incómodo» a la hora de trabajar con él (por ejemplo, para algunos profesores o aprendientes, palabras «vulgares» o «malsonantes»); 4. Políticamente incorrecto ; 5. Transgede «tabúes»...8 Por último, no deberíamos olvidar que nos reímos también y fundamentalmente por contagio, 9. y que por tanto no es necesario seleccionar muestras de gran (o dificultoso) ingenio o pedirle a «los estudiantes demostraciones de creatividad excesivamente complejas, que pueden llevar a bloquearles.
No se trata en definitiva de convertir al aprendiente en un humorista, sino de utilizar el humor con fines comunicativos, contando con que en el proceso se producirá la alegría, la diversión o la risa, con todos sus beneficios.
Pedro J. Alonso García

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