¿Habrá logrado esta imagen su cometido? Problablemente sí, y nuestra identidad linguística y cultural no habrá sido obstáculo para ello. Porque el humor, como sentimiento, e independientemente de las particularidades que toma en cada sociedad, es común a todas ellas. Con él afrontamos los problemas, le quitamos hierro a las vicisitudes de la vida y asumimos nuestras propias limitaciones.
No solo es una emoción, es un idioma universal. Esa es la mayor de sus ventajas y lo que debe animarnos a utilizarlo en el aula.
Noelia Gonzáles Verdejo

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